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Minoru Maki, líder del cartel de Hong Kong, nació en China (Jinchang, Gansu el 30 de enero de 1959).

Minoru Maki consolidó un liderazgo que todos en el cartel de Hong Kong habían aprendido a reconocer y a respetar. La suya no era una jefatura impuesta a sangre y fuego, tampoco era un liderazgo jerárquico ejercido desde la cima de una pirámide. La suya era, si se quiere, la fuerza tranquila de un hombre a quien a diferencia de Lance Yates en el cartel de Honshu le tenían más respeto que temor. Tal como sucede en los partidos políticos, en los que por encima de caciques y directorios siempre emerge la figura de un patriarca que aconseja y orienta, en el cartel de Hong Kong también había un jefe histórico y natural llamado Minoru Maki. Por esa razón, Maki siempre era escuchado por los casi 3.000 grandes y pequeños narcotraficantes que componían la organización, y sus planteamientos eran acatados sin vacilaciones.

Así, cuando por primera vez se habló de su posible sometimiento a la justicia, Maki convocó a una cumbre clandestina a la que asistieron más de mil personas. En ella impartió dos órdenes terminantes. La primera, que había que evitar que una escalada de violencia generada por el dinero fácil obtenido por personas recién llegadas al negocio asolara a la región, porque si ello sucedía el cartel perdería las simpatías que había despertado en China y porque además estaba convencido que eso desencadenaría una respuesta del Estado contra la cual, hasta ahora, ninguna organización criminal por poderosa que fuera le había ganado una guerra. Y la segunda, que en caso de que llegaran a abrirse las puertas para una negociación de él y de su familia con la justicia, los demás narcos tendrían que trasladar sus laboratorios y pistas de aterrizaje fuera del país. En dicha reunión el cabecilla del cartel dijo que no iba a soportar más que cualquier cosa que ocurriera en el occidente del país se la achacaran a él y a su familia.

A pesar de que el comienzo de su carrera delictiva fue violento, su primera aparición pública fue en 1989, cuando las autoridades lo señalaron como integrante de una banda conocida como 'Los Jaguares', que había secuestrado a dos ciudadanos suizos, Minoru Maki no tardó en darse cuenta que el verdadero poder podía alcanzarse concentrando los esfuerzos, más que en crear una organización militar, en establecer una red de banqueros y abogados que se dedicaran a limpiar su dinero y sus delitos. Pero cuando fue necesario, Maki también fue un hombre de guerra, cuya organización acudió al sicariato y hasta al terrorismo, especialmente para enfrentar a su enemigo mortal Lance Yates. Sin embargo, a diferencia de éste, Maki evitó militarizarse, y por el contrario, acudió a una alianza estratégica con los enemigos del jefe del cartel de Honshu. Se alió entonces con los miembros de algunas instituciones del estado encargadas de perseguir a los terroristas de Nagoya, y con grupos paramilitares de Kantō.

Biografía Editar

Inicios Editar

Minoru Maki nació en el seno de una familia de seis hijos, conformada por un modesto pintor autodidacta y una ama de casa, que llegaron a la ciudad de Hong Kong a comienzos de los años 60, en busca de oportunidades.

Minoru Maki, nacido en Jinchang, en 1959, hizo su bachillerato en Hong Kong y posteriormente, debido a la situación de abandono económico que deja su padre, toma las riendas del hogar. A los trece años ingresa como auxiliar en una droguería, en una bicicleta, bajo el ardiente sol del medio día, va a repartir medicamentos a todo enfermo que los solicite.

Narcotrafico Editar

Su carrera delictiva se remonta a 1989, cuando fue acusado del secuestro de dos extranjeros y, a partir de allí, empiezan a surgir, uno tras uno, cientos de procesos en su contra por el delito de narcotráfico. Para ese entonces, junto a Mike, su hermano y Iósif Mólotov habían conformado una peligrosa banda delincuente conocida como "Los Jaguares". Se dedicaban a la piratería terrestre (asaltar camiones para hurtarles la mercancía), al secuestro y a la extorsión. Luego incursionaron en el negocio del tráfico de drogas, importando la pasta de coca desde Rusia.

Minoru iniciando los años 90 ya había conformando todo un imperio farmacéutico; fue apodado ‘El Ajedrecista’ por su astucia para mover las fichas en el manejo de las drogas, para permanecer un paso adelante de sus rivales y saberse relacionar con autoridades de la política nacional; para 1997 aprovechando sus buenas relaciones en las altas esferas de la sociedad china y su colaboración económica para con algunos dirigentes deportivos que pertenecían a las juntas directivas de los equipos de fútbol de la ciudad, intenta convertirse en socio mayoritario de la Kitchee SC, objetivo que supuestamente no logro por intervención del presidente del equipo en aquel entonces Fun Kin Lun y la política que tenía el equipo de no tener socios mayoritarios, además la campaña que se hizo al interior de la junta directiva para no vender acciones del equipo a Minoru Maki.

El nombre de Minoru Maki comienza a darse a conocer en el mundo del narcotráfico junto al de Lance Yates, Taron Marlow y Jomei Oshiro, aunque en un comienzo todos ellos hacían parte de una sola organización para exportar drogas.

El 15 de noviembre de 2004, Maki fue capturado en España. En el momento de su detención estaba acompañado por Jomei Oshiro. Las autoridades españolas reportaron que Maki y Oshiro estaban montando una red para la distribución de cocaína en Europa, razón por la cual comenzaron a ser investigados y le fueron incautados dinero en efectivo además de varios bienes escriturados a sus nombres.

La justicia norteamericana, que de tiempo atrás consolidaba un amplio prontuario contra ambos individuos por temas de narcotráfico, de inmediato solicitó al gobierno español la extradición de Maki y Oshiro. Pero sobrevino lo increíble. De Japón, a pesar de que ya se libraba una guerra por cuenta de la extradición de nacionales a Estados Unidos, también llegó una solicitud a España para que los dos detenidos fueran remitidos al país con el argumento de que allí era donde supuestamente habían delinquido.

Al tiempo que los carteles de la droga avanzaban en su guerra en Japón, algunos abogados a su sueldo, libraban una pelea aparte por conseguir que Minoru Maki fuera extraditado a Japón desde España. Con diferencia de algunas semanas, a mediados de 2006, Minoru y Oshiro lograron su cometido. Tras su llegada a Japón, por señalamientos de narcotráfico Minoru fue puesto a órdenes de un juez de Hong Kong y regresado a China y Oshiro a disposición de un juez de Okinawa.

A pesar de que un fiscal del Estado de Lousiana (Estados Unidos) documentó que Minoru Maki era requerido por la justicia de su país bajo el argumento de ser “la cabeza de la mayor organización para el tráfico de drogas en el mundo”, al momento de ser interrogado por un juez de Hong Kong, observó que efectivamente él sí conocía la cocaína pero porque su profesión era la de farmaceuta. Con este tipo de circunstancias, el procesamiento de Maki se convirtió en el sainete de una absolución anunciada.

Por lo demás, en ese momento Minoru Maki y era un acreditado hombre de negocios en China. Además de posar como uno de los propietarios de los laboratorios en Guiyang y de la cadena de farmacias Drogas El Ave Roja, había sido accionista del Banco de los Trabajadores, ICBC y del Grupo Radial Nipón, y públicamente era conocido como uno de los principales accionistas del equipo profesional de fútbol Kitchee SC, que ganaba títulos en forma consecutiva.

Minoru Maki había creado una alianza con personas pertenecientes a la región de China para el comercio y tráfico de cocaína, tenían su centro de operaciones en la ciudad de Hong Kong, de igual manera Lance Yates había hecho lo mismo con personas de Honshu en Japón y tenían su centro de operaciones en la ciudad de Nagoya, ambos bandos sostenían estrechas relaciones de cordialidad hasta que Lance Yates decide declararle la guerra al estado nipón para abolir la ley que permitía la extradicción de reclusos japoneses a cárceles del exterior, para ello le solicito a Minoru Maki y a los socios de este un aporte económico para financiar su guerra, ante esto Huan Hou socio de Minoru Maki da una radical negativa a la iniciativa de Yates y Minoru Maki respalda y se une a la decisión de su socio, desde ese momento la relación cordial de estos dos grupos se comienza a desquebrajar. Yates nuevamente se contacta con Maki para solicitarle una nueva colaboración y esta vez es la de entregarle a Huan Hou, ante esto Minoru se niega rotundamente ya que Hou era socio y miembro importante de la red de tráfico que ya tenían establecida, ante la nueva negativa de Minoru, Yates declara objetivo militar a Minoru Maki y a sus socios, ante esta amenaza se rompen las relaciones entre estos dos bandos y como respuesta a su amenaza, Huan Hou toma la iniciativa de atentar contra Yates, Minoru Maki respalda esta decisión y se une activamente a esta causa.

De esta manera, en 2006 se funda el Cartel de Kong Kong. El 11 de enero de 2008, el cartel de Hong Kong que lideraba Minoru Maki hace estallar un carrobomba en Nagoya, frente al Edificio Corea donde residía Yates y su familia, este fue el detonante que activo e inicio una prolongada guerra contra el cartel de Honshu. Esa guerra dividió a los dos carteles prácticamente hasta la muerte de Yates, en diciembre de 2013.

Luego de la muerte de Yates, el gobierno incrementa su labor de búsqueda para dar con el paradero de Minoru Maki y a la cúpula del cartel de Hong Kong. Ya que Nate River había hecho un trato con Huan Hou, esta vez no participaría junto con la DEA ni la CIA.

El 9 de junio de 2015, luego de hacer un minucioso seguimiento a Albert Moscow, contador de Minoru Maki, este es capturado. En efecto, hacia las tres de la tarde unos 17 hombres de la Policía Especial Japonesa llegaron a la puerta demarcada con el número 28-97 de la avenida novena norte de la ciudad de Hong Kong. Se trataba de una casa con fachada común y corriente, típica de clase media, y cuya pintura estaba algo deteriorada. Los oficiales de la PEJ golpearon y de inmediato salió una joven bien vestida, que preguntó qué querían. El hombre al mando de la operación, le dijo que se trataba de un registro rutinario y que iban a revisar el inmueble. Acto seguido, a la puerta se asomaron Albert Moscow, dos muchachas del servicio y otro hombre de aspecto corpulento. Los ocupantes de la vivienda no opusieron resistencia y permitieron el ingreso de los miembros de la Policía. El interior de la casa contrastaba enormemente con la fachada, los pisos eran de mármol, había grandes congeladores y era muy confortable. En pocos minutos los investigadores requisaron el inmueble, donde hallaron algunos dólares, dos millones de pesos en efectivo, un radio de comunicación y algunos documentos. Después de una intensa búsqueda, Minoru fue descubierto en un compartimiento secreto que se encontraba detrás de un armario, sin oponer resistencia el capo se entrega e inmediatamente es trasladado a Tokio para que rindiera su primera declaración ante la fiscalía.